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sábado, 10 de noviembre de 2012

Filosofía: Quien soy, quien quiero ser y cómo serlo

En la reunión de ayer tarde con mi compañero y amigo de empresa, terminé con muy buen sabor de boca. Tener ideas es importante, pero más importante se presta el poder focalizar o encaminar esas ideas. Y ayer, lo hicimos. 

De las primeras cuestiones a tratar cuando uno pretende crear una empresa, o por lo menos una de las primeras cuestiones que nosotros hemos considerado de vital importancia, ha sido el de buscar nuestros valores y así, poder volcarlos en el proyecto. Al igual que los padres intentan proyectar unas ideas y unos determinados valores a sus hijos, el emprendedor deberá ser capaz de transmitir esos valores como persona a la empresa u organización. Y es que, si se reflexiona sobre esto, las organizaciones no dejan de ser un conjunto de personas, es decir, un conjunto de valores, y cuán importante deberán ser estos valores para que entre la identidad de la organización y la imagen que se proyecta no existan distorsiones. Es decir, lo que soy (mi identidad) y las actitudes que adopto ante el mundo (mis acciones) no sean contrarias, pues de otra manera la imagen que tendrán de mi, no se aproximará ni un ápice a mi identidad. Por tanto, muy importante, definir bien mis valores, quien soy, que filosofia tengo, y una vez establecidos, actuar en concordancia con esto.

A menudo, algunas empresas u organizaciones, pecan de dejar a un lado su filosofía, sus valores, para realizar comunicaciones que resultan contrarias a los mismos. Y esto, no es algo que haya que pasar por alto.

Ahora bien, un aspecto es quién soy, y otro es quién quiero ser... En este punto tendremos mucho cuidado en definir lo que muchos economistas han conceptualizado mediante el palabro Visión. Quién quiero ser, a dónde quiero llegar. Afortunadamente, mi compañero y yo, vimos claros y en común todos los valores y la visión.

Como curiosidad en la búsqueda de la FILOSOFÍA de la empresa, mi amigo y yo descubrimos entre una botella de agua y una coca cola, el por qué de nuestra relación tan duradera en el tiempo, y el por qué del haber confiado el uno en el otro para llevar juntos a cabo un proyecto. Y es cierto, por lo menos por mi parte, no me había parado a pensar en qué valor o el por qué de querer emprender con esta persona. En nuestro caso, ese valor fue un valor tan infravalorado por estos tiempos, como lo es la Lealtad. Porque la lealtad es la base de la confianza, y confiar plenamente en alguien, a mi particularmente, me lleva mucho tiempo.

Después de algunas horas reflexionando en nuestros valores, entre risas y mucho humor (eso siempre) pudimos hacer un listado de los valores y de la visión que queríamos que tuviera nuestra empresa, que no es sino otra, que los valores y la visión que tenemos de nosotros mismos. Resultó curioso que después de definirlos, nos dimos cuenta en que los colores y la identidad corporativa que ya habíamos pensado antes de definir la filosofía (nos dimos cuenta del error de ello) cambiaron y nacieron unos colores distintos y una energía diferente para la organización.

Para terminar la tarde, las estrategias. Cómo lograr esa visión, qué acciones llevaremos a cabo para lograrlo. Creo que las estrategias, vinieron rodadas por los valores que ya teníamos plasmados en papel. Resultó, más o menos sencillo.

Unas última pinceladas. Las empresas no son otra cosa que un conjunto de personas organizadas para conseguir un fin, y la empresa como tal, es un grupo de personas, y la personas tenemos valores, ideas, actitudes que hacen que las empresas sean de una manera o de otra, o tengan ¨un clima¨ positivo o destructivo. 

Darle la importancia a los valores de una organización, es decir, a los valores que deberán tener todo aquel que trabaje con nosotros directa o indirectamente y los de nosotros mismos, merece darle la importancia que tiene, y cuidarlos y mimarlos desde los orígenes, para que nuestra Identidad sea nuestra Imagen.



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